La mitad de los malos cortes de hombre no son culpa del estilista: son de cómo se pidieron. «Córtale poquito» y «como la vez pasada» son loterías. La buena noticia es que pedir bien un corte se aprende en cinco minutos, y aquí están los tres datos que cambian el resultado.

Primero: ponle nombre a lo que quieres
Fade (degradado que llega a piel), taper (degradado más discreto solo en contornos), tijera clásica (sin máquina, look más suave). Con solo distinguir esos tres ya estás por delante del 90% de los clientes. Y una foto vale más que todos los nombres: trae una de frente y una de lado.
Segundo: tu cabello manda
El corte de la foto vive en el cabello de otra persona. Cabello grueso y lacio sostiene un texturizado arriba; cabello fino agradece más volumen y menos navaja; el ondulado pide un largo que controle la esponja. Un buen estilista traduce la foto a tu cabello, y esa traducción es la asesoría que viene incluida en la silla.
Tercero: el dato que casi nadie da
Dile al estilista cada cuánto piensas volver. No es cortesía: es información técnica. Un fade que se ve impecable hoy pide retoque en 3 semanas; si sabes que vuelves cada 6, el corte se ajusta para envejecer bien. El mejor corte no es el de la foto: es el que se sigue viendo bien el día 20.
El precio, claro
En el estudio el corte de caballero cuesta $200 y el de niño $150. Incluye la asesoría y el acabado, sin cargos ocultos por «lavado» ni «styling».
¿Cada cuánto debo cortarme el cabello?
Fade marcado: cada 3 o 4 semanas. Cortes clásicos o con más largo: cada 5 u 8. En tu visita te decimos el rango exacto para tu corte.
¿Atienden hombres sin cita?
Con cita vas a lo seguro y no esperas. Agenda por WhatsApp y elige tu horario.
¿Hacen barba?
Pregúntanos al agendar y te confirmamos disponibilidad para perfilado junto con tu corte.