En el mundo de las uñas, el acrílico y el rubber se llevan los reflectores. El manicure de toda la vida quedó como «lo básico», algo que se pide cuando no hay tiempo para más. Craso error, y le va a quedar claro en dos minutos por qué las clientas con las uñas más duraderas jamás se lo saltan.

Qué incluye uno bien hecho
Un manicure serio no es «pintar uñas»: es limpieza y empuje correcto de cutícula (sin masacrarla, que es su barrera contra infecciones), limado que respeta la forma natural, tratamiento de hidratación para uña y piel, y acabado. El nuestro, sin gel, cuesta $250. El pedicure completo, $300. Con shellac encima, sumas $150 y te olvidas del esmalte dos o tres semanas.
La conexión que nadie hace
Toda uña esculpida (acrílico, rubber, shellac) dura lo que dura la uña natural de abajo. Una lámina débil, con cutícula maltratada o bordes resecos, levanta cualquier material en días, y luego la culpa se la lleva la técnica. El manicure regular es el cimiento: uña sana, material que dura. Así de directa es la relación.
Cada cuánto, según tu caso
Manos sin material: cada 2 o 3 semanas mantiene cutícula e hidratación a raya. Con acrílico o rubber: el cuidado va integrado en cada mantenimiento, y el pedicure se agenda aparte, cada 3 o 4 semanas. Los pies, por cierto, agradecen constancia todo el año, no solo en temporada de sandalias.
¿Manicure y pedicure en la misma cita?
Sí, y es lo más práctico. Avísanos al agendar para reservar el tiempo completo.
¿El pedicure incluye tratamiento de talones?
Incluye exfoliación e hidratación. Casos de resequedad severa los vemos en la cita y te decimos qué necesitas.
¿Puedo pasar del esmalte normal al shellac?
Claro: mismo manicure de base, acabado que dura semanas. La diferencia son $150 y la lámpara.